Medios precarios

“Hay horario de entrada pero no de salida”, es una de las tantas condicionantes que  les dicen los reclutadores a los candidatos que buscan entrar a trabajar a la radio, a la televisión o a un periódico. “No hay contrato laboral”, “manejar el estrés” y “saber trabajar bajo presión”, son otras más, que podrían contextualizar una entrevista de trabajo en un medio de comunicación. Además de otras más coloquiales, sabidas por  muchos, naturalizadas por algunos y romantizadas por otros: “te explotan pero así es el medio”, “ pagan poco”o “es por amor al arte”.

La precariedad laboral económica en los medios de comunicación es una problemática que atañe a las generaciones más jóvenes, acostumbradas a trabajar sin contratos ni prestaciones, y que no discierne entre colaboradores, freelancers o trabajadores sindicalizados. 

Y así como hay precariedad laboral económica, también hay falta de apoyo y resguardo a los trabajadores, sobre todo en aquellos medios donde la objetividad informativa no es una prioridad.

Nadie es indispensable

Ocurrió un  viernes 17 de junio de 2016, era temporada de lluvias. En la colonia Minerales del Sur, ubicada en la ciudad de Puebla,  se habían registrado inundaciones. El nivel del agua llegaba a las rodillas en las viviendas cercanas a la barranca. Algunos medios ya habían ido a cubrir la nota y otros apenas llegaban a la escena. Lydia Cumming, acababa de egresar de la carrera de Televisión, llevaba 9 meses trabajando formalmente  para TV Azteca Puebla, después de haber hecho “practicas profesionales”, sin paga, para la misma empresa durante dos años .  Tenía 23 años y ese era su primer empleo.

Sin botas, sin impermeable y ningún equipo para cubrirse de los  estragos de fenómenos naturales, Lydia comenzó con la cobertura.  Dice que todo ocurrió muy rápido. En plena grabación de la nota informativa, Lolis y Toño, vecinos afectados por dichas inundaciones, decidieron cargarla repentinamente, sosteniéndola de las rodillas, para que ella no se mojara durante un tramo que estaban a punto de cruzar. La escena duró apenas unos segundos cuando Lydia pidió que la bajaran. Y fue en ese instante cuando un fotógrafo, colega de Lydia, de otro medio de comunicación, tomó la foto. Sin prever lo que ocasionaría, él compartió la fotografía en Twitter y en cuestión de horas Lydia ya había sido bautizada con el hashtag Lady Reportera y su cara ya había sido compartida y retuiteada miles de veces en México y en otros países. E incluso ya habían  decenas de memes circulando en nombre de lo ocurrido en la inundación de Minerales del Sur.

El lunes siguiente se presentó a laborar como de costumbre, no había pasado ni medio día cuando personal de recursos humanos la llamó a la oficina. Ahí le dijeron que había faltado al código de ética de la empresa. Sin asesoría, sin poder dar su versión de los hechos y con su poca experiencia en el campo laboral, la hicieron firmar su renuncia.

TV Azteca Puebla lanzó un comunicado desaprobando la conducta de Cumming y anunciando que ella ya no laboraba en la empresa. “Te pusiste de pechito”, fueron las palabras de despedida que uno de los directivos le dijo a Lydia, como quien quiere justificar lo injustificable.

Algo sucede en el mundo virtual, que cuando alguien es nombrado Lord o Lady, ese título online, le da permiso a quienes están detrás de un ordenador para ofender,  criticar, amenazar, crear memes, generar mensajes de odio y hacer ciberbullying a la Lady o Lord en cuestión. Y así transcurrieron las siguientes semanas de Lydia, como una Lady. Su medio de comunicación decidió no darle derecho de réplica ante la audiencia. Cuando se dieron cuenta que no sabían cómo manejar esa crisis, la despidieron, y cual la dejaron sola ante el voraz juicio y escarnio público.

No existes para la empresa

Melissa Amezcua ha trabajado para medios de comunicación desde que tenía 20 años. Sus jornadas habían sido como las de otros cientos de periodistas, sin plazas, sin contratos de trabajo, sin aguinaldo, sin seguro social, sin Infonavit, sin prima vacacional, sin horas extras pagadas y sin derecho a crear antigüedad. En 2018 encontró una oportunidad que a la vista parecía bastante jugosa. Se trataba de una vacante en Buzzfeed News, un portal de noticias digital con sede en New York.

Después de un cierto periodo “a prueba” ella tendría una plaza segura, con contrato laboral y todas las prestaciones de ley. Así que Melissa aceptó el trabajo en  Buzzfeed News con un contrato por outsourcing, y una vez que demostrara sus talentos y aptitudes podría pasar al “siguiente nivel laboral”. Durante más de un año buscó ganarse esos derechos: “Trabajando horas extras, diciendo que si a todo sin cuestionar esto de trabajar horas extras, trabajar días festivos, jornada nocturna o los riesgos que implica, hacer coberturas en lugares con más peligro porque yo quería ganarme ese contrato ”.

Melissa no tenía duda, esa era una buena plaza, o al menos el que se tratara de un medio de comunicación internacional le daba más seguridad. Llegó enero del 2019, ya había pasado un poco más de un año y el plazo de espera había terminado. Sin embargo, al hablar con los responsables de recursos humanos y exigir su nuevo contrato laboral, obtuvo la respuesta menos esperada: “se cerrarán las oficinas de noticias en México y en otras ciudades del mundo”. Melissa fue despedida sin liquidación, por lo que ella interpuso una demanda contra el sitio de noticias por despido injustificado. Ahora, Buzzfeed News no la reconoce como empleada, ya que Melissa a pesar de cumplir con las exigencias laborales como las de sus demás compañeros, ella tenía el contrato por outsourcing, lo que automáticamente la hace invisible legalmente ante la empresa.

Diversos periodistas firmaron una carta dirigida al medio para exigir la liquidación de Melissa así como corroborar su labor periodística en Buzzfeed. La carta no tuvo respuesta ni impacto. La demanda continúa y en la primera audiencia BuzzFedd News no se presentó.

Medios y outsourcing

Esas son tan solo un par de historias de las cientas que se escriben en el país acerca de periodismo, medios de comunicación  y su relación con la precariedad. La modalidad de trabajo por outsourcing, o también conocida como subcontratación, implementada  por primera vez en 2012  después de la iniciativa de Felipe Calderón para reformar la ley laboral, ha dejado sin derechos a 4.6 millones de trabajadores en todo el país.

Zoé Robledo director del  Instituto Mexicano de Seguridad Social, aseguró en una entrevista oficial a inicios de este año, que 22 mil periodistas no estaban afiliados al sistema de seguridad social. La realidad es que al hablar de medios de comunicación  también se debe incluir a camarógrafos, reporteros, editores, fotógrafos, conductores, operadores etc, sumándolos, la cifra aumenta a doscientos mil  trabajadores sin seguridad social.

Según en INEGI, a través del  Sistema Automatizado de Información Censal, en México hay quinientas cuatro mil quinientas ochenta (504,580)  personas laborando en medios masivos, periódicos, revistas, editoriales, radio, televisión, producción de canales y agencias de información.

De este pastel de un poco más de medio millón de trabajadores, el 40.92% NO dependen de la razón social. Mientras que el 59.08% SI dependen de la razón social.

Despido injustificado

Alejandro Meléndez tiene 42 años, es periodista independiente y colaborador de diversos medios entre ellos FotoReporterosMX y Periodistas Unidos.

En el año 2005 , mientras realizaba una cobertura para el periódico deportivo Récord, sufrió un accidente automovilístico, por lo que le dieron  incapacidad médica de un mes. Durante ese periodo lo despidieron, a lo que él respondió interponiendo una demanda por despido injustificado, la cual ganó. La historia se repitió el año pasado. Notimex, la agencia de noticias del gobierno mexicano, lo despidió injustificadamente. Ahora se encuentran en proceso legal y en espera de la segunda audiencia.

En sus 20 años de trayectoria, trabajar sin prestaciones, sin seguridad social, sin equipo de protección y los despidos injustificados parecieran estar intrínsecamente relacionados a la profesión.

Las leyes existen … pero los medios no las respetan

Artículo 19 es una organización defensora de la libre expresión y el derecho a la información. Su director regional para México y Centroamérica, Leopoldo Maldonado, hace hincapié en la problemática de falta de prestaciones y contrato para los periodistas. 

“A veces son los propios medios de comunicación como patrones los que prodigan estas relaciones disfrazadas de freelance que en realidad son relaciones de trabajo subordinadas. Entonces hay que revisar estos esquemaS. Eso sí, (sobre) el outsourcing, el gobierno puede presionar  de manera efectiva y eficiente”, explica Maldonado.

Los medios de comunicación que han decidido reemplazar el contrato de trabajo por el contrato por outsourcing o bien, haciendo una combinación de doble contrato entre outsourcing y el de prestador de servicios profesionales (honorarios), engañan a los trabajadores y hacen caso omiso a las estipulaciones de la Ley Federal del Trabajo.

Aunque el outsourcing debería ser una herramienta para contratar a un proveedor externo a la empresa para la ejecución de actividades secundarias -como la limpieza o el área contable-, la realidad es que diversos  medios de comunicación contratan por outsourcing a la mayoría de su plantilla, la cual claramente ejerce tareas relacionadas cien por ciento con sus giros.

 “La Ley Federal del Trabajo reconoce derechos para los trabajadores incluso cuando no hay un contrato escrito. Reconoce que hay una relación laboral subordinada a un patrón en ciertos aspectos. No se necesita una reforma legislativa  para garantizar los derechos  que ya están garantizados“, dice Leopoldo Maldonado.

La Ley Federal del Trabajo determina que si la relación laboral presenta las siguientes características: un horario fijo, una relación subordinada (es decir, si recibe órdenes o instrucciones de un superior inmediato) y si realiza sus tareas en el lugar de adscripción fija, en estos casos sí existe una relación laboral explícita y el trabajador sí tiene derecho a reclamar todos los derechos laborales, aún cuando el contrato sea por outsourcing o por honorarios. 

El Poder Ejecutivo mexicano envió a la Cámara de Diputados una iniciativa de reforma en materia de subcontratación laboral, actualmente está en discusión.

Sindicatos

Extrabajadores y colaboradores actuales de La Jornada concuerdan que dicho periódico en sus años anteriores a 2016 era la mejor empresa para trabajar en cuanto a medios de comunicación se refiere. 

Alejandro Meléndez trabajó para la Jornada a inicios de este siglo: “Si trabajabas más de 8 horas, sueldo doble. Si trabajabas día de descanso, te pagaban triple. Era conocido por ser el medio que más respetaba los derechos laborales. Yo no he trabajado en un lugar con una estructura como lo fue la jornada en el 2001“.

Fondo de ahorro, aguinaldo de más de treinta días, prima de antigüedad, fondo de retiro, escala móvil, vales de despensa, entre otras prestaciones, eran las que caracterizaban los contratos de trabajo de tal  empresa en aquellos tiempos.

Sin embargo, a partir de 2016 todo cambió derivado de las deudas que arrastraba la empresa. Luis Alberto Jiménez , formador digital en el área de producción con 28 años de trabajo para  el periódico y actual Secretario General del Sindicato Independiente de Trabajadores de la Jornada, comenta acerca de lo ocurrido: “Hace cuatro años emplazamos a huelga a La Jornada. Teníamos un convenio, cedimos el contrato colectivo para que no se pagara al 100 y se pagara al 70 por ciento en su totalidad, con la condición que se iban a resarcir todos esos daños y pagos que La Jornada había dejado de hacer. Básicamente impuestos, IMSS, el Infonavit y una hipoteca” .

Durante ese periodo cedieron cláusulas del contrato colectivo, algunas las negociaron a reducir al 50% o 70% y otras más fueron restringidas, con el objetivo de no entorpecer el funcionamiento del periódico y permitir que las deudas fueran saldadas. Pero la empresa no cumplió con lo establecido. Algunas garantías fueron devueltas pero, ante la excusa de la actual inestabilidad financiera, los directivos no han reactivado el contrato colectivo pese a las previas negociaciones. 

Los problemas financieros y sindicales de La Jornada dejaron un saldo  de 20 demandas contra el periódico. Además, desde 2016, nuevos empleados han entrado a laborar bajo el esquema outsourcing, en su mayoría aquellos del área de marketing y comunicación digital.

Publicidad oficial

Todos los medios de comunicación viven de la publicidad: de comerciales en TV, spots en la radio o anuncios impresos en periódicos y revistas. Y su principal cliente han sido los gobiernos en todos sus niveles.

Según el trabajo periodístico de Daniela Barragán, publicado en Sin Embargo en 2017, durante la administración de Enrique Peña Nieto –de 2013 a 2016–  tan solo las televisoras TV Azteca y Televisa recibieron en total 10 mil 692 millones 560 mil pesos a cambio de difundir publicidad oficial.

La publicidad oficial es un mecanismo de censura sutil o indirecta que ha servido para condicionar las líneas editoriales, para favorecer o para no perjudicar a los gobiernos en turno. Leopoldo Maldonado, de Artículo 19, asegura: “Este dinero sigue beneficiando a los medios que son afines (al actual gobierno federal). Tenemos un ejemplo: los tres medios más beneficiados con el 25% del pastel son Televisa, TV azteca y ahora La Jornada”.

Y aunque diversos medios a nivel internacional se están replanteando el tema de la publicidad, la discusión no ha llegado a México. Si el cliente más grande de un medio de comunicación es el gobierno, entonces la línea editorial la establece el cliente y no la empresa de comunicación.

“No puede existir ese nivel de dependencia  por eso también se ha condicionado mucho el periodismo mexicano. Esa falta de independencia del poder también es una condicionante  para que no haya una mejora económica en los ingresos. Es necesario generar verdaderos medios de comunicación como contrapoder , no como apéndice del poder. Yo creo que ahí tiene que revertirse totalmente o voltearse de cabeza el modelo de negocios tradicional”, dice Maldonado.

Que un medio de comunicación tenga el privilegio de recibir publicidad oficial, no significa que sus empleados tengan condiciones dignas de trabajo. Aunque la Ley Federal del Trabajo tiene estipulado claramente los derechos de los trabajadores en cualquiera de los contratos, no existe alguna institución que audite si las empresas están en regla laboralmente, incluyendo aquellas que reciben publicidad oficial.

Ley General de Comunicación Social

A inicios de 2019 el Congreso federal  aprobó la Ley General de Comunicación Social. La cual regula la publicidad oficial, sólo a nivel federal,  en medios de comunicación, y que tiene supuestamente por objetivo hacer más transparentes las relaciones entre autoridades y medios de comunicación. Aunque esta política significa algunos avances importantes en la materia,  su contenido no acaba con todos los grandes males de la publicidad oficial.  “Algunas medidas son insuficientes y perpetúan las malas prácticas, como la discrecionalidad en la asignación presupuestaria y la desigualdad en la repartición”. Dice Leopoldo Maldonado de Artículo 19

Cabe destacar que  en dicha  política , no hay ningún inciso dedicado a la protección laboral de los trabajadores para que esta sea una condicionante al asignar presupuestos y elegir medios para difundir publicidad oficial.

Movimientos

Las experiencias como las de Melissa, Alejandro o Lydia no pueden ni deben quedarse como meras anécdotas. Las historias de precariedad aboral económica en los medios deben ser contadas, gritadas y transmutadas. Así es como nacieron movimientos y organización como los de FrontlineFreelance Mexico , Periodistas de Pie y el colectivo #MediosLibres quienes ante la vulnerabilidad que se ejerce al periodismo en México han generado  espacios de capacitación, asesoramiento, recursos  y colaboración entre periodistas, quienes abordan todo tipo de temas relacionados al ejercicio laboral. Por su parte el movimiento  en Twitter #TenemosQueHablar difunde los casos de trabajadores que se han enfrentado al abuso por parte de sus empresas

¿Qué hacer? La pregunta del millón.

Las leyes existen, sin embargo falta una mayor proactividad por parte de la Secretaría del Trabajo para garantizar todos los derechos y el respeto de la normativa. Leopoldo Maldonado de Artículo 19 y Balbina Flores, Representante de la Organización Internacional Reporteros Sin Fronteras en México, aseguran que el apoyo colectivo y la creación de redes de trabajadores y periodistas podrían ejercer  mayor presión, para que el estado audite, realice diagnósticos  -y establezca sanciones- a los medios de comunicación y al mismo tiempo estos se vean forzados en acatar todas las de la ley.

“Falta una política de la propia autoridad, falta interés , falta voluntad , yo no creo que sea un tema de reforma legislativa , yo creo que es un tema de acción ejecutiva. Con respecto a la creación de redes de periodistas que legitiman y protegen la libre expresión , esas mismas redes pueden escalar al tema de precariedad laboral “  asegura Leopoldo Maldonado

“El gremio periodístico se debe organizar y se debe fortalecer  se debe ser más solidario , así se pueden obtener más derechos “ Dice  Balbina Flores.

La violencia hacia periodistas y trabajadores de medios de comunicación inicia en los mismos medios al negar salarios dignos,  prestaciones de ley, seguridad social, estabilidad, acceso a la vivienda y optar por contratos outsourcing y de prestaciones. Ni las empresas, ni el gobierno ni la sociedad le ha prestado atención a este tema.

 La precarización es y ha sido el resultado de leyes y reformas que benefician solo al patrón, corrupción en las altas esferas y modelos de negocios que priorizan el tema comercial antes que el editorial y más que el estatus laboral de sus colaboradores.

Es responsabilidad del estado y de las instituciones correspondientes ejercer la ley, establecer sanciones y darle voz a aquellos que han trabajando bajo condiciones precarias e indignas para que sus historias sean conocidas y en caso de ser repetidas que haya consecuencias para las empresas.

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